Ostras, un aviso a navegantes: Si tienes diabetes no leas este artículo porque puedes morir en el acto con las palabras que escribe Heidi, licenciada en Filosofía y Antropología cultural (casi nada), en el blog de trendencias
Son de tal cursilería y pedantería que mis comentarios se van casi a reducir al mínimo, o sea, van a ser estrechitos. Reproduzco y comento:
"os decíamos que vuelven los pantalones de campana. La alarma saltó al ver a dos trendsetters usar esta prenda en pocos días seguidos."
¿No hay una palabra más normal y castellana para decir trendsetters? Me niego a rebuscar su significado, si alguien me lo quiere poner de comentario adelante. Pero sigamos.
"En primer lugar, Nicole Richie acudió a sus cursos de conducción luciendo un look muy casual de camiseta más jean acampanado."
Nicole Richie un modelo de elegancia y moda. Sobre todo cuando metió la mano por el culo a un cerdo en el programa Simple life o recoge mierda de perro en un autobús. Un modelo de elegancia y distinción, ¡todos queremos ser como ella!
"Después, Victoria Beckham de regreso a Los Angeles desde Londres también se puso unos vaqueros de campana. Aunque Nicole y Victoria tienen toda nuestra credibilidad en lo que a temas fashion se refiere" te lo juro, osea, confío en ellas a pies juntillas "un cambio tan radical como pasar de pantalones pitillo a pantalones acampanados, tras años de dominio del pitillo, necesitaba una corroboración mayor. Y la acabamos de tener."
Que fuerte, que fuerte, que fuerte. ¡Ya no voy a llevar pitillos! ¿Quién será? Alguien capaz de desafiar las leyes de la ciencia y el destino para embarcarse a una guerra a corazón abierto contra la madre de las prendas. ¿Un diseñador en horas bajas? ¿Carmen Martínez Bordiú?
"Chicas, ya podéis desempolvar vuestros vaqueros acampanados sin miedo. Kate Moss dice: "adiós a los pantalones estrechos, hola a los vaqueros con campana". Y nosotros asentimos y cumplimos."
Pues eso a asentir y cumplir. Chicas voy a desempolvar mi palangana porque leyendo cosas como estas me entran ganas de vomitar, pero con unos acampanados que sino la cocainómana no me dice hola.
Prometo seguir a la tal Heidi porque parece ser que nos va a dar momentos maravillosos, o sea, super chulis.